sábado, 11 de febrero de 2012

Tributo a spinetta (Extracto de entrevista)

-Luis, ¿tenés esperanza o querés tener esperanza?
-Tengo esperanza porque en ella están las únicas notas que interceptan el silencio. Cada nota es una esperanza, mientras que el silencio no posee ninguna esperanza más que la de ser una nota.
-Se trata de una pulseada para vadear el silencio.
-Más que pulseada nuestros propios pulsos. ¿Acaso no son nuestros pulsos un movimiento constante de esperanza? La única esperanza que existe para el silencio es que aparezca una nota, y cuando aparece, el silencio también empieza a expresarse, a ser música. Contamos con esperanza casi como si contáramos con cuerpo.
-La esperanza, arduo trabajo. ¿Cómo la sostenemos?
-Hay que tener fe. Es al cuete poner en juego cosas sin pensar que van a funcionar. Además, veamos: falta demasiado el sentido común. Ejemplo: ¿es necesario hacer un curso en la NASA para darse cuenta de que en un lugar cerrado lleno de género si encendés una bengala sucede Cromañón?
http://www.lanacion.com.ar/1071788-ser-spinetta

lunes, 6 de febrero de 2012

siembra de silencio

Flores que se desbordan en los caminos no son flores,
Son ríos que no son ríos, son sequias
Que no son sequias, son nidos
Nidos de nacimientos.
Que no nacen antes de que mueran los dominantes pensamientos,
que no nacen si sigues refiriéndote a ti como un yo,
que no nacen si el “mandón” continua exigiendo nacer de nuevo.

Del sentimiento de muerte,
de la sensación de lastre,
voy conociendo los sentimientos.

Al sentir que soy la tercera opción, o la cuarta,
dejo de pensarme importante.
Y solo soy lo que estoy experimentando.

Es inevitable sentir, aunque venga la tristeza, no existe.
Pues, es una experiencia que ya va pasando.
Es inevitable sentir y aunque haya dolor, no existe.
Es una experiencia que ya va pasando

Es inevitable sentir y aunque venga la alegría, no existe.
Una experiencia que ya va pasando.
Es inevitable sentir y aunque sienta miedo, no existe.
Experiencia que va pasando
Es inevitable sentir y aunque rabia sienta, no existe.
Va pasando.


Es inevitable sentir una experiencia.

Me conecto con la conexión para decir al unísono
Que hay siembra de silencios en el cosmos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El hombre-mujer de la muralla


Queda por terminar de pintar a este mural, se abre la invitación, fecha a coordinar. Quienes lo vean y se animen a una experiencia de psicoarte en las montañas de la costa de la séptima región contactarse al siguiente correo: aleurrutia@gmail.com 

martes, 1 de noviembre de 2011

Un cuento en la Amazanoia


El aranísis

a mi compañera de camino, la colibrí. 


Un bello día en la Amazonia, hace mucho tiempo atrás, un jaguar se tragó a una colibrí. El aletear de la colibrí tenía sabor, era muy dulce. El jaguar, encantado por la colibrí, decidió alojarlo en su corazón.

Pasó el tiempo y la colibrí comenzó a desarrollar una alergia, se sentía prisionera, ya no quería estar ahí. El jaguar la liberó, sin embargo, ésta no se alejó, siguió aleteando a su lado, pues se sentía acogida con el felino.

La colibrí no pudo contener  su deseo de volver a ser tragada, al estar en el corazón sentía un profundo placer. El jaguar nuevamente se la tragó, pero esta vez, al unirse, la colibrí se expandió a lo largo y ancho del animal, hasta que sacó sus alas, que enseguida aletearon sin cesar.

El jaguar se impulsó con sus patas traseras, y en el aire los animales fusionados tomaron nueva forma. Se transformaron en un ave rapaz, parecido a una mariposa por sus mil colores y a un cisne milenario por su tamaño.

Hoy sigue volando en el alto viento, y de vez en vez se dirige hasta el Sol, viaja hasta allí para dar color a sus plumas, al regresar pasa por la Luna para tomar su energía.

Se le conoce como Aranísis, el pájaro de los colores, puedes entrar en su dimensión agitando tus alas, cerrando los ojos y respirando profundamente.
      

viernes, 24 de junio de 2011

sin titulo

Una poesía escrita por un insatisfecho es paja molida
que sale del molino de moler pajones.
Las palabras son las olas de tribulaciones que van
de escala en escala,
y no llegan a nada. 

No pude ver el mar y su atardecer,
la poesía no lo perdona.
I
El sufrimiento que me llevas
no es la belleza que esperaba de ti.
Me desilusionaste, poeta porfiado.
Me desilusionaste, poeta pifiado.

Soy la poesía y te hablo con dureza.
porque como canto no me has correspondido con belleza.
Mas los feos rostros de tu amor humillado.

Me has hecho llanto
Me has hecho rabia
Me has hecho miedo
Y lo acepto
lo que no acepto es que me hayas hecho culpa,
esa inmoralidad barata proveniente de la lacra.

La belleza está
y has dejado de verla
Desde que me tiraste por el aire sin saber si llegaría
Sin ir de frente, orgulloso de esto
Por eso despreció que me uses.

Me has hecho tu culpa
Me has hecho tu vergüenza
y yo que vine a ser belleza
A ser luz de tu instinto respetuoso.

II
Arrojo estos candentes poemas de lujuria insatisfecha
De culpa por culparse
De juegos sin sentido
De juegos sin reglas
Que dominan la existencia

Para verme de nuevo
Y Sentir
armando el llanto de la pasión
sonriendo la felicidad del conectar

palabras que vienen con el viento
las escucho con ojos cerrados
para ser la tierra en la que ando
tocando el cielo de los espíritus
y sentir el fuego de allí abajo.

Me muestro frente a mi, nuevamente como un niño
que crece curioso y satisfecho
Esperando apaciguado el próximo momento.

sábado, 25 de septiembre de 2010

diálogo de una huerta y una hoya

En la tierra esperamos que lo que pase, pase.
No sabemos qué, pero nos dejamos llevar
por la confianza cósmica
de nuestros corazones.

Las sandías crecen como pelotas de agua,
ni que fueran un balde o un bidón.
No, son de cascara dura y rojas por dentro.
Con harta pepa por supuesto.

Los porotos, que están esperando en sus úteros,
miran por pequeños agujeros las grandes calabazas.
Las que se disponen una a una alado de la otra
en una enredadera interminable.

Pacientes y agradecidos de poder estar vivos,
los porotos caerán a la hoya,
junto al zapallo naranjo,
a la cebolla morada,
al diente de ajo,
al ají colorado,
y al pimentón verde o del otro.

Mientras, los tomates, que siguen en la mata,
observan el vapor que sale de la hoya.

Dichosos de su destino,
se agarran de la mata,
primero se parecen a un poroto,
más tarde son como rojas manzanas.

El tomate, que no es manzana ni poroto,
es un adorno más en la intensa huerta.
Y en la mesa entibia los ardientes platos de comida.

Ya con el ombligo dado vuelta
hacen su entrada las finas hierbas a la mesa,
ya sean liquidas o de humo.
Cualquiera sea el caso,
después de la comida, son bien apetecidas.

Gracias vida por todo esto
que se transformará
en algo más.

viernes, 30 de octubre de 2009

El pintor de las mujeres soles


“¡A veces encuentro cosas tan bellas en el alma! Nosotros, los buenos, los que tenemos el alma libre y dispuesta, sentimos más. No dejes que la tristeza sea amarga. Haz que sea dulce. Y si duele mucho, huye. Piérdete dentro de una flor que mires o deja que tu alma se eche a volar para coger una nube o tocar un color del cielo o deja que viaje sobre las notas de una música o convierte, la tristeza, en poesía o algo. Úsala para encontrar poesía. Cuanto más grande y dolorosa es la tristeza más fuerza tiene para darte impulso y llevarte hasta los lugares donde hay paz y belleza dentro de ti. Fuera de ti.”


José Masiques